Educación y Adiestramiento del Labrador Retriever

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La educación y adiestramiento del Labrador retriever de Abantueso es una tarea alentadora y muy gratificante, ya que son cachorros y adultos con gran capacidad de aprendizaje, alta concentración y atención. El labrador retriever es un perro con una motivación para el trabajo excelente y muy activos mentalmente.

Ajustar el adiestramiento del labrador

Pero es esencial canalizar sus energías y moldear su comportamiento desde el principio para obtener un perro equilibrado. Dirigir en todo momento sus conductas, aportar estimulación en la justa medida, satisfacer sus necesidades etológicas y adaptarnos a cada fase cognitiva de nuestro labrador conlleva ajustar el adiestramiento e ir utilizando diferentes técnicas de aprendizaje a lo largo del proceso.

El primer objetivo es educar y adiestrar a vuestro labrador para que sea ejemplo de conducta y calma en cualquier situación o entorno. El adiestramiento básico es la base para después comenzar un adiestramiento específico en cualquier otra disciplina. Bien sea cobro, salvamento, agility, obediencia de competición…

Educación y adiestramiento del Labrador Retriever

Sin más dilación, entramos en materia definiendo conceptos que coloquialmente utilizamos como sinónimos, pero no lo son.

Educación

La educación es el proceso mediante el cual un perro aprende las normas de convivencia en su familia humana. Los hábitos correctos de eliminación, se lleva a cabo la socialización y se adquieren las rutinas (aprender a quedarse solo). El proceso es largo y continuo, requiere altas dosis de paciencia y conocer el modo de hacernos entender por otra especie que no posee el mismo lenguaje.

La comunicación social entre perros se basa en señales visuales, olfativas y acústicas. Durante la convivencia y el adiestramiento los perros aprenden parte de nuestro lenguaje verbal. Pero no se comunican mediante palabras, por tanto la mejor manera de hacernos entender es conocer su lenguaje corporal y de comunicación.

La etapa más importante de un perro para aprender las normas de convivencia, su posición y cuál es el modo correcto de comportarse es entre los 4 y los 18 meses. Todos los comportamientos que se inicien y se refuercen consciente o inconscientemente durante esta etapa se convierten en conducta aprendida y luego es más difícil modificarlos.

Para educar hay que establecer con vuestro cachorro de labrador un vínculo afectivo. Debemos generarle confianza y seguridad. Teniendo un buen vínculo y conociendo cómo hacernos comprender, tenemos las claves para establecer una comunicación correcta, basada en el afecto y disciplina.

En la educación de un labrador el aprendizaje de las normas de conducta y la obtención de comportamientos adecuados y calmados no se consiguen con comandos verbales ni con técnicas de adiestramiento.

Durante la educación, el aprendizaje por asociación moldea el comportamiento del perro. El cachorro/adulto recibe señales del entorno y responde a estas señales con conductas. Al mismo tiempo estas conductas tienen consecuencias positivas o negativas para el perro. Si la asociación es positiva la conducta se repite y si es negativa se extingue.

Ser consistente en las señales

Teniendo en cuenta el modelo de aprendizaje durante el proceso educativo, surge una premisa fundamental; la CONSISTENCIA EN LAS SEÑALES. Las señales que recibe el perro desde cachorro por parte de todos los miembros de la familia deben ser consistentes. Y las conductas han de tener consecuencias consistentes. Es decir, si no quiero que mi labrador salte para saludar, ninguna persona de su entorno debe recompensar esta conducta y no debemos recompensarla cuando es un cachorro e intentar corregirla cuando tiene 10 meses porque esto no es consistente. La inconsistencia en las señales genera inseguridad en el perro, dificulta la extinción de conductas inadecuadas, fomenta conductas indeseables y obstaculiza el adiestramiento.

Mi último consejo para la educación de un labrador retriever es “No des opción a tu perro a que cometa un error”. Esta recomendación está basada en la consistencia en las señales y la coherencia. Hay que ser coherentes a la hora de exigir, a la hora de corregir, a la hora de pedir comportamientos. Para comprenderlo mejor algunos ejemplos: no es coherente castigar a un perro cuando le llamamos y no acude si su nivel de adiestramiento es mínimo. Tampoco lo es exigir a un cachorro que no destroce objetos si no tiene los juguetes apropiados y las sesiones de juego diarias que necesita y, además, le dejamos al alcance objetos de valor para nosotros. No puede ser coherente pedir al perro que esté tranquilo en casa cuando no le damos el ejercicio diario que necesita.

Adiestramiento

El adiestramiento es el aprendizaje de comandos y acciones específicas enseñadas por un guía. Este proceso es un trabajo para el perro. Implica concentración, coordinación y subordinación con el guía. El adiestramiento básico de un labrador debe incluir los siguientes comandos; “ven”, “sienta”, “tumba”, “quieto”, “junto”, ”suelta”, “trae” y caminar sin tensión en la correa.

El mejor momento para comenzar el adiestramiento no está establecido para una edad concreta. Sino que debe ser adaptado para la edad y el temperamento de cada labrador.

Un labrador nunca es demasiado viejo para ser adiestrado ni demasiado joven para empezar a adiestrarlo.

Trabajar en fases

El adiestramiento del labrador tiene varias fases. En cada una de ellas se marcan unos objetivos y el nivel de exigencia va aumentando en cada fase. Empezamos enseñando al perro un código de trabajo y comunicación imprescindible para crear las conductas. Damos volumen de trabajo a esas conductas, aumentamos el nivel de exigencia en la ejecución de los comandos. Enseñamos al perro qué implica desobedecer, aportamos herramientas para que el equipo (perro-guía) pueda solucionar errores. Porque los errores en el adiestramiento son necesarios para que el equipo aprenda a enmendarlos y crezca como equipo.

Y por último, como fase final del proceso de adiestramiento, trabajamos el vínculo como motor de conducta en nuestros labradores. Y adquirimos las herramientas necesarias para mantener el buen nivel de adiestramiento toda la vida.

Adiestrar al perro labrador es necesario para que su relación con el entorno sea satisfactoria. Para tenerlos bajo control en cualquier situación. El adiestramiento favorece y potencia una relación positiva con nuestros labradores y es un paso indispensable para tener un buen perro.

La educación y adiestramiento de un labrador retriever no son procesos independientes sino que son complementarios y sinérgicos. Se solapan a lo largo del desarrollo y vida de vuestro labrador.

Texto facilitado por Lorena Diez Pereira. Veterinaria especializada en Medicina del Comportamiento y Educadora Canina.
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